Cada año, las empresas presentan sus estados financieros y realizan asambleas de accionistas con el fin de dar a conocer a sus dueños y al público en general los resultados del año inmediatamente anterior en cuanto a ingresos, ventas, utilidades, pasivos y patrimonio. Esta información es analizada por diversas personas, entidades o instituciones, con el objetivo de generar un proceso de evaluación de la gestión de las mismas y así provocar expectativas en posibles clientes, proveedores o inversionistas.
Los empresarios en Colombia en los últimos años vienen acompañando estos informes financieros con algo que se denomina el Balance Social, el cual consiste en la presentación de otra información, que como su nombre lo indica, demuestra el resultado social del periodo, comparado con otro periodo anterior o con metas establecidas. Este balance social es una herramienta de gestión que se convierte en una fortaleza a la hora de competir, también es, el espacio en el que el hombre común puede apropiarse del valor de la empresa, como ente social dentro de un esquema socioeconómico.
Precisamente para eso es un balance social: no sólo para que los dueños de la empresa evalúen su responsabilidad social frente a sus empleados y su comunidad, sino también para que la empresa exponga frente a la opinión pública su proyección social. Cuando se dice opinión pública no se hace referencia al aviso en la televisión o en el periódico, sino al buen comentario, a la buena voluntad que se genera entre la gente, entre la población directa o indirectamente relacionada, permitiéndole al mensaje expandirse en una forma más auténtica porque toca la realidad de las personas.
Puede concluirse que el Balance Social no puede ser solamente una herramienta de gestión sino un medio de comunicación de la empresa, que debe generar respuestas por parte de todos los que se relacionen con ella. A través de esta herramienta se informa, miden y comparan los distintos aspectos de la empresa y su relación con la sociedad.
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